Articulo revista Aqua “Impactantes nocturnas Maldivas” por Luis Gorricho y Luis Úbeda / (Esp.) Blog

Articulo revista Aqua “Impactantes nocturnas Maldivas” por Luis Gorricho y Luis Úbeda

 

Texto y Fotos: Luis Úbeda

He hecho fotos en muchos lugares fantásticos: Costa Brava, Canarias, Sicilia, Cerdenya, Grecia, Mar Rojo,

Mar de Cortés, Bellize, Sudáfrica, Mozanbique, Tailandia, Indonesia, Sudán…y por supuesto Maldivas.

Maldivas es sin duda el mejor destino de fotografía submarina en el que yo he buceado y por eso he buceado allí tantas veces. Desde la fotografía macro hasta la de grandes animales pasando por una extraordinaria abundancia en el arrecife es imposible aburrirse de sacar fotos.

Pero sin duda las estrellas son las mantas y los tiburones. Se trata de un destino especialmente adecuado para fotografiar a estos animales.

Por eso cuando mi amiga Judith de la Rosa me ofreció la posibilidad de bucear de noche con tiburones nodriza y con mantas sentí que aquello iba a ser muy especial. Pero no llegaba a imaginar cuánto.

La inmersión con tiburones nodriza es especial porque tiene lugar bajo un pantalán de carga de un resort Maldivo. A lo largo de los años los tiburones nodriza, pastinacas, medregales y en general los grande habitantes del arrecife han aprendido que la llegada de un barco al pantalán puede significar la caída de comida al mar, de modo que en cuanto nos oyen llegar se acumulan literalmente bajo el dhoni de buceo.

Al tirarnos al agua la actividad es frenética. Los tiburones nodriza y los medregales gigantes nos apartan para poder pasar. La actividad es frenética, eléctrica. No me da tiempo ni a encuadrar y los campos magnéticos de mis flashes provocan aún mas atracción. Me voy alejando del tumulto de animales y buceadores y veo que por la periferia patrullan grandes nodrizas de hasta cuatro metros de longuitud. Antes de poder darme cuenta la inmersión llega a su fin. Mis compañeros van saliendo del agua y yo no puedo evitar quedarme y salir el ultimo del agua. Mi ultima visión antes de salir a superficie es de al menos 50 tiburones nodriza que levantan el vuelo desde el fondo del arrecife y forman una pared viva delante de mi, impresionante!!.

 

Pero la inmersión nocturna aun podía sorprenderme. Esta inmersión demuestra la capacidad de aprendizaje de estos animales, que son el pez con el cerebro más grande.

Se coloca un potente foco en la popa del barco que atrae una gran cantidad de plancton. El plancton es precisamente el alimento de las mantas que responden de manera extraordinaria al instinto mas importante de cualquier animal: alimentarse.

Dada la gran necesidad de alimento que tienen un animal grande como una manta, el comportamiento de estas viene marcado muy intensamente por su manera de alimentación, hasta el punto de que una manta ante una gran concentración de plancton se concentra sencillamente en comer tanto como pueda, ignorando lo que pase a su alrededor.

Esperamos en la popa del Southern Cross hasta que vemos aparecer las primeras mantas.

Contamos una dos y tres… ya podemos saltar al agua, tranquilamente, para no ahuyentarlas. Debemos dejar que se concentren en comer. El gran foco de superficie hace innecesario el usar foco propio. Me poso en el fondo y las observo.

Se mueven dando vueltas en horizontal para encontrar los puntos de mayor concentración de plancton y cuando los encuentran cambian su trayectoria e inician una serie de “loopings” para agotar el plancton de un punto concreto.

Esto me permite prever por dónde pasarán, de modo que me coloco al lado de su trayectoria.

Preparo la Cámara, equipada con un gran angular de 180º y los flases a baja potencia dado que pienso disparar muy cerca. Espero a que la manta se acerqué a mi, y apenas 40cm de ella, disparo la cámara sin mirar siquiera por el visor. ¡Funciona!

La mantas nos rodean por doquier .Ya son tres, son siete mantas diferentes ( las manchas de su abdomen permiten distinguirlas y contarlas) y pasan a nuestro lado ignorándonos, rozándonos…¡y mirándonos!.

Sin duda están interactuando con nosotros: son curiosas y les gusta el roce de las burbujas.

Resultado: en la primera media hora agoto las baterías de los flashes .

Salgo del agua mojado pongo a cargar.

Mientras tanto vuelvo a saltar al agua y cuando considero que tendrán carga para una nueva sesión salgo y vuelvo a entrar con la cámara.

Paso 2 horas bajo el agua rodeado de estos increíbles seres y todavía hoy me arrepiento de no haber pasado al menos una hora más.

 

Texto y Fotos: Luis Gorricho

 

Maldivas nunca decepciona, ya en el 2010 pude vivir una de mis mejores experiencias en la bahía de Hanifaru

buceando con unas 100 mantas.

Tres años más tarde Maldivas me ha vuelto a sorprender con la que ha sido la mejor la mejor nocturna de mi vida.

Todo viene desde que descubrieron, que tras años de tirar en un embarcadero los desechos del pescado que suministran lo pescadores locales al resort de la isla, se concentran todos los atardeceres decenas de tiburones nodriza a la espera de su ración diaria, mas una serie de invitados como jacks ,rayas, etc

 

Ya durante el briefing nos advierten de a cantidad de tiburones que veremos y que tengamos ciudado con no tocarlos. Jo…r no tocarlos son ellos lo que te empujan, te rozan, te rodean e incluso casi te aplastan.

La experiencia es única, nada más tirarte al agua ya ves que estás totalmente rodeado de tiburones y de vida marina, descendemos a un fonde de arena y coral donde se coloca una pequeña lata de desechos de pescado por atraer a los tiburones, aunque considero que no seía necesario ya que están tods en la zona por su costumbre durante años, nos colocamos en circulo alrededor de la lata y empieza el festín en e que se disputan los pocos restos de pescado entre los nodriza y los jacks.

Pero la juerga nocturna está por todos los lados, mires donde mires hay tiburones y si se te ocurre alzar la vista es un espectáculo inenarrable, estamos con un techo blanco que son las panzas de los nodriza, es difícil calcular pero seguro que no exagero si digo que serán unos 50 tiburones que nos acompañan.

No solamente están los que forman ese techo blanco sino los que pasan a tu laso sin ningún pudor, te empujan, te rozan, pasan por debajo de tus brazos, en ocasiones tienes que apartarte y ya para colofón tuve la oportunidad de poder contemplar el apareamiento de dos tiburones, se encontraban justo sobre mi es ese ritual típico de ellos en los que el macho le muerde a la hembra y justo en ese preciso momento, dejan de aletear y caen encima de nosotros, por fortuna nos pudimos retirar y solamente aplastaron una de mis aletas, hay que tener en cuenta que estos tiburones miden entre 2 y 3 metros, con lo que el susto fue importante, pero eso no quitó para que continuara realizándoles fotos.

 

 

Conforme avanza el tiempo, los compañeros de inmersión subían a superficie y nos quedáramos solamente 3, en ese momento los tiburones se fueron tranquilizando y posando sobre la arena, era todo un espectáculo ver el fondo tamizado por decenas de tiburones totalmente tranquilos y apacibles, nos permitían colocarnos a su lado sin ningún problema para poder inmortalizar ese momento tan mágico y especial, nos miraban con esos ojillos pequeñajos con un toque de curiosidad pero sin ningún recelo hacia nosotros.

Ya transcurría mas de una hora, tenemos que abandonar el escenario con una pena tremenda, pero con el convencimiento de que volveremos a vivir esta experiencia mas pronto que tarde.

Al salir de la inmersión la euforia es total y solamente por esta experiencia ya ha merecido la pena realizar el viaje.

Hay que agradecer a todos los miembros del Southern Cross el gran esfuerzo realizado para que estos días sean inolvidables.

 

 

 

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