Nosotros

“Maldivas bajo el mar es un paraíso. Ir descubriéndolo día a día es nuestra pasión y más aún cuando podemos compartir esta experiencia”

Maldivas derrocha belleza y vida. Si ya en superficie nos fascina su mar de aguas cristalinas y colores turquesa, bajo él se oculta un extenso arrecife de coral donde podemos descubrir gran variedad de fauna marina. Desde los grandes pelágicos que aprovechan las corrientes de los canales que se crean entre dos islas, como los tiburones grises, tigre, puntas negras o las águilas de mar, hasta la infinidad de peces que han hecho del arrecife su casa. Los populares payaso en sus anémonas, que hasta los niños reconocen gracias a la película Buscando a Nemo, los cirujanos de mil colores, los ballesta y, por supuesto, las tortugas, uno de los encuentros preferidos por los buceadores. Aunque, la estrella de las inmersiones es, para la gran mayoría, el tiburón ballena. Nadar junto a él es una experiencia inolvidable.

Maldivas bajo el mar es un paraíso. Ir descubriéndolo día a día es nuestra pasión y más aún cuando podemos compartir esta experiencia con otros buceadores. Por eso nació, hace diez años, Submaldives. Una compañía fundada por Hassan y Judith.

Desde el principio hemos sido conscientes de que la mejor opción que podíamos ofrecer a nuestros clientes para visitar Maldivas es un barco de vida a bordo. Pero fuimos más allá porque también sabíamos que solo estando cerca de los buceadores podemos conocer sus necesidades y darles respuesta.

Así que cada uno de nosotros va a bordo de uno de los barcos para cumplir con nuestra filosofía, que no es otra que la de vivir el viaje con nuestros clientes. Tener un trato directo y estrecho para hacerles sentir durante unos días que forman parte del paraíso. Y eso implica también que se encuentren como en casa, prestándoles la mejor atención y servicios. Algo que conseguimos gracias a nuestros guías. Los hay españoles, italianos, chinos y, por supuesto, locales para aprovechar al máximo del intercambio cultural y lingüístico.

Disfrutar de nuestro trabajo y hacérselo sentir a quienes nos acompañan en cada crucero es la mejor recompensa para quien, como nosotros, tiene la suerte de sentir pasión por lo que hace.